¿Tú también te pasas con el whatsapp?

Por Elena Aljarilla.

Con más de 1.200 millones de usuarios en el mundo, enviando un total de 55.000 millones de mensajes al día, el whatsapp se ha convertido en una aplicación imprescindible en nuestras vidas, tanto en lo personal, como en lo laboral, llegando incluso a obsesionarnos hasta lo patológico. Los psicólogos ya han dado la voz de alarma, sobre todo por el abuso que los adolescentes hacen de esta aplicación.

Si lo último que miras al acostarte es si has recibido algún mensaje, relees alguna de las conversaciones del día, o revisas los estados de otras personas para ver quién sigue conectado. Si te despierta el sonido de un mensaje pero eres incapaz de desconectar el móvil, ni si quiera durante la noche, y lo primero que haces al levantarte es ver quién te ha saludado. Si miras el móvil cada cinco minutos, y no puedes dejar de mirarlo ni cuando vas caminando o peor, conduciendo. Si te angustia quedarte sin batería y quieres salir pitando de los sitios donde no hay cobertura. Si te molesta que no te contesten inmediatamente cuando han visto tu mensaje (la trampa del doble check azul) y te quedas mirando el móvil hasta que llega esa respuesta. Sí, reconócetelo, eres adicto al whatsapp.
Desde su aparición el 24 de noviembre de 2009, whatsapp ha cambiado radicalmente nuestra forma de comunicarnos. En España, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el 90,8% de los usuarios de móviles tienen esta aplicación, lo que nos coloca a la cabeza de Europa y en cuarta posición mundial. Tenemos whatsapp y lo utilizamos mucho: el 42,3% asegura que lo emplea continuamente, muchas veces dando lugar a situaciones completamente irreverentes.
¿Cuántas veces hemos visto una pareja cenando y cada uno mirando su móvil sin hablarse? O, la historia que saltó a los periódicos el pasado mes de junio, de un chico asturiano de 13 años que se encontró 14.000 mensajes de whatsapp cuando volvió a encender su móvil después de 3 días castigado. Según contaba su propia madre, el joven participa en 110 grupos diferentes y recibe una media de 4.600 mensajes diarios.
Más allá de lo ridículo, los psicólogos advierten de los riesgos de la adicción a esta aplicación de mensajería instantánea, sobre todo entre los adolescentes. Y si no, que se lo digan a Vanesa, una joven de 17 años, cuya adicción al whatsapp le llevaba a pasar más de 17 horas diarias enganchada a su móvil. No salía, no le interesaba nada a su alrededor, no sentía hambre, ni sed, y llegó a agredir a su madre y a su hermana cuando le quitaron el móvil. Hoy, sigue en rehabilitación, y sólo tiene acceso a su teléfono dos horas al día, y el jueves prohibido totalmente.
La obsesión por el whatsapp puede provocar ansiedad, tensión muscular, tristeza, conductas violentas, aislamiento, insomnio, depresión, problemas de identidad, fobia social, y trastornos obsesivos compulsivos. Pero, la buena noticia es que tiene solución, si tomamos algunas medias fáciles que nos mantengan apegados a la realidad: apaga totalmente el móvil por la noche; mantenlo en algún sitio que no puedas ver cuando estés en circunstancias en las que no debes mirarlo (conduciendo, trabajando, en el cine…); no controles, ni dejes que te controlen, desactiva el doble check azul, y la posibilidad de que sepan si estás o no conectado; y, por último, ¿qué tal volver a llamar para decir eso que ahora solo decimos por whatsapp?

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