Una Navidad de cuento

Mercadillo de Oldenburg - Autor: Darius Dzinnik

Mercadillo de Oldenburg – Autor: Darius Dzinnik

 

 

 

Por Elena Aljarilla

La tradición europea de los mercadillos navideños nos devuelve a la magia de la infancia y nos despierta las ganas de vivir una Navidad de cuento. Aquí, en la Sierra Norte, otra tradición arraiga con fuerza, la de los Belenes Vivientes que cada año convierten El Berrueco, Buitrago de Lozoya y El Molar en verdaderos pueblos hebreos de hace más de 2.000 años.

christmas-market-540934_1920Cuenta la leyenda, que en muchos países del centro de Europa, en la medianoche del 24 de diciembre, el Christkindel (nuestro Niño Jesús) aparece con rasgos angélicos de una niña con velo y un vestido de tul blanco. Entonces ocurren varios milagros, las vacas y los burros empiezan a hablar, los árboles se cubren de flores que se cierran a la duodécima campanada, y el vino empieza a fermentar en las barricas mientras Christkindel avanza, coronada con ramas de pino adornadas con cuatro velas. En su mano sostiene un bastón con una estrella que le da un toque celestial. Representa la luz, el regreso de la luz después de largas noches de invierno, y con ella vienen los regalos para los niños que han sido buenos.

christmas-market-646398Con Christkindel y con su luz, se iluminan los mercados navideños de casi todos los pueblos y ciudades de Alemania, Austria, Alsacia y otros países del centro de Europa. Antiguamente estos mercados, los Weihnachtsmarts, también llamados Christ-kindlsmarkts (Mercados del Niño Dios) eran lugares cálidos que se instalaban al principio del inverno para dar cobijo a los habientes del lugar. Pero ahora, se han convertido en una cita ineludible de la Navidad. Y, lo que les da ese toque especial, casi mágico, es su iluminación, la luz frente a la oscuridad generalizada y los primeros copos de nieve del invierno.

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En las plazas aparecen puestos de madera donde se venden adornos navideños tradicionales, juguetes, gastronomía típica o el famoso vino caliente, un vino especiado cuyo aroma recorre todo el mercado atrayéndote a los puestos sin posibilidad de resistencia. Durante el tiempo que están, toda la época del Adviento, cada día es diferente: hay bandas de música, coros de villancicos o la visita de personajes tradicionales de la Navidad continental, como San Nicolás, una variante europea de Papa Noel, que también trae regalos.

krampusPersonajes de cuento
Pero no todos los personajes navideños son buenos. En el corazón de los países alpinos, en Innsbruck, la capital del Tirol, por los mercadillos de Navidad también se pasea el Krampus, un demonio muy malo que según la leyenda, vive bajo tierra, aparece en las noches de diciembre, para merodear por las calles durante dos semanas, haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas para asustar a los niños pequeños. Se dice que el Krampus se lleva en su saco a los niños traviesos. La Iglesia Católica condenó este demonio pagano pero su tradición pervive y en países como Austria y Hungría, muchos jóvenes se disfrazan y asustan a los niños en divertidas cabalgatas que recorren los mercados de Navidad.
Los más de 150 mercadillos navideños que hay en Alemania son un verdadero festival para todos los sentidos. Las luces, la música, los áromas, los sabores, la delicada artesanía despiertan las ganas de sumergirse en una Navidad de cuento. nurembergEl de Núremberg, que se realiza cada año en la plaza central de la ciudad, está considerado como el mercado más hermoso de toda Alemania, y lo inaugura cada año el “Cristhkind” o Niño Jesús, elegido entre los jóvenes de la ciudad. Su origen se remonta al año 1628, y en sus puestos de madera se pueden encontrar galletas de Navidad (Lebkuchen), las famosas salchichas de Núremberg y por supuesto, el vino caliente (Glühwein).

img_7832Tradición Alsaciana
Pero es en Alsacia, la región más pequeña de Francia, donde la tradición de los Mercadillos de Navidad cobra una dimensión más especial, quizá porque el escenario de las propias ciudades y pueblos te traslada a una atmósfera de cuento, con sus casas tradicionales de entramado de madera negro y adobe blanco. Desde el 25 de noviembre, Santa Catalina, hasta el día de Reyes, el 6 de enero, Alsacia se engalana para celebrar la fiesta de la Navidad. Entre los mercados más hermosos está el de Estrasburgo, el más antiguo de toda Francia, que data de 1570 y donde uno se puede maravillar ante el gran árbol de Navidad, considerado muchos años como el mayor de toda Europa.
De hecho, la primera prueba documental de la existencia de este simbolo navideño se encuentra en la Biblioteca Humanista de Sélestat, en Alsacia. Según este documento, en 1521 varios nobles de la localidad adornaron un árbol con manzanas y obleas que luego se comerían el Día de Reyes. Y existen además, pruebas documentales de que la Catedral de Estrasbugo exhibió un árbol de Navidad en 1539, una costumbre que primero extendieron los gremios y asociaciones en sus sedes, y que llegó a los hogares, mucho después, ya bien entrado el siglo XIX, eso sí, en los hogares de las clases adineradas.

belenes-vivientesBelenes Vivientes
En algunos mercados navideños europeos también hay algún nacimiento viviente, pero no hay una tradición de “Belenes Vivientes” tan arraigada como en algunos pueblos de la Sierra Norte. Es el caso de El Berrueco, Buitrago de Lozoya o El Molar donde todo el pueblo participa en un gran Belén Viviente.
En Buitrago, por ejemplo, llevan ya 25 ediciones y han superado las 25.000 visitas los últimos años. Su conjunto histórico-artístico y su recinto amurallado convierten este bello pueblo en una postal navideña perfecta, en la que más de 200 actores locales recrean 35 escenas bíblicas como Las Profecías, La Anunciación a María o el Portal de Belén así como los oficios de la época como canteros, lavanderas, alfareros, los mercaderes, el molino de aceite o la fragua.

Se puede obtener más información en www.belenvivientebuitrago.es
Un poco más pequeño, pero igualmente bello, es el Belén Viviente que se instala en el casco antiguo de El Berrueco, donde sus habitantes iluminados por antorchas y hogueras, recrean escenas bíblicas y de oficios tradicionales entre el 20 y el 27 de diciembre. Y, además, se puede disfrutar de un bonito mercado navideño los días 6, 7, 13, 20 y 27 de diciembre. También el Belén Viviente de El Molar se ha convertido en una referencia navideña excepcional. Con sus más de 200 personas representando escenas típicas e históricas en 20 localizaciones diferentes, este increíble Belén se ha convertido en un reclamo turístico que atrae a miles de visitantes cada Navidad.

Fotos: Senda Norte, Darius Dzinnik.

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