Sobreviviendo a Freddy Krueger

Nocturna Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid se consolida como cita fundamental para los aficionados al cine de género en España. Un certamen muy joven, pero que desde su mismo nacimiento demostró una gran ambición, dejando claro que venía para quedarse. La aventura emprendida por Luis Miguel Rosales (junto a José Luis Alemán y Sergio Molina) hace ya tres años cubre un hueco que siempre existió en la oferta cultural de la Comunidad madrileña.

Por supuesto, la función principal del Festival que este año se celebró del 25 al 31 de mayo es mostrar lo más interesante del presente cinematográfico.

Pero como el presente es imposible de entender sin el pasado, en cualquier Festival que se precie también existe un lugar para el homenaje. En su breve recorrido Nocturna ha homenajeado a directores que ya son leyenda. Nombres como Joe Dante (Gremlins), Tobe Hooper (La matanza de Texas) o Dario Argento (Rojo Oscuro) pasaron a recoger su Premio Maestros del Fantástico. Este mismo año, dos di- rectores de la talla de Lamberto Bava (Demons) y Álex de la Iglesia (El día de la bestia) recogieron el galardón.

freddy6Pero la gran estrella de la semana fue Robert Englund, el primer actor en recibir este reconocimiento. No merece menos aquel que interpretó a Freddy Krueger durante tantos años. Nocturna proyectó Pesadilla en Elm Street (1985), que en su treinta aniversario sigue siendo una obra imprescindible del cine de terror.

 

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Un año de celebraciones, en el que también se cumplen tres décadas de la serie V, el otro trabajo por el que es recordado el actor: “De ambos proyectos se hicieron sendos remakes y a veces uno se cansa de mirar atrás, a esa misma parte de su carrera”. Y es que al final debe resultar cansino que durante décadas te pregunten las mismas cosas una y otra vez. Eso sí, esa posición privilegiada que da la fama puede convertirse en una llave que abra muchas puertas. Y eso lo ha aprovechado muy bien Englund, quien no ha parado de trabajar nunca, convirtiéndose en icono de la serie B. De hecho, dos de sus películas más recientes se proyectaron en esta edición de Nocturna: “Lo he vivido como una gran oportunidad para viajar por todo el mundo y promocionar mis nuevas películas: ‘The Last Showing’, de la que estoy muy orgulloso, y ‘Fear Clinic’, que financiaron los fans. Además, estoy rodando otras tres películas este año”. El actor disfruta con esa interacción constante con un público que todavía lo idolatra: “Es una excusa fantástica para estar frente a frente con los fans. Promocionar lo nuevo, homenajear el pasado y mantener un diálogo con el público. Me encanta tener ese feedback que no se consigue cuando estás solo rodando tu escena”.

Hace ya más de una década que Englund se enfundó por última vez su famoso guante para la gran pantalla. Su personaje fue retomado por Jackie Earle Haley, protagonista en 2010 de una nueva Pesadilla en Elm Street. El Freddy original muestra una enorme admiración por su sucesor, al que alaba con vehemencia: “Es un actor estupendo. ¿Sabéis de dónde sale su apellido? ¿Alguien sabe quién era el maldito hombre de hojalata? Era el abuelo de Jackie Earle Haley. Es un cachorro de la industria, lleva rondando por allí desde siempre. Y es lo mejor de Watchmen, joder. Por él merece la pena. ¡Ojo! También es el prisionero que le roba las escenas a Leonardo DiCaprio en Shutter Island. Es un actor estupendo y no necesita mis consejos”. Aunque no tiene tan buena opinión de la película que resucitaba su personaje para adaptarlo a las nuevas generaciones: “Rodaron la película demasiado pronto. Y hay algo más en lo que se equivocaron con el remake: alguien pensó que era buena idea presentar al protagonista como si fuera un pedófilo. ¿Puedo preguntar algo? ¿Es que asesinar niños no era suficiente?” (risas).

Durante toda la entrevista Englund demuestra un tremendo sentido del humor, y también del espectáculo. Es imposible aburrirse escuchando a un señor tan entregado a la causa de divertir a su audiencia. Aunque cuando le preguntamos por la relación entre la violencia de la vida real y la cinematográfica, se pone algo más serio: “Para el último estudio que se ha realizado al respecto, escogieron a un montón de niños de entornos marginales, los metieron en una habitación y les hicieron ver cuatro horas de la mejor película educativa que encontraron. En cuanto les apagaron el televisor, comenzaron a pegarse, pisotearse y a meterse los dedos en el ojo. A esos mismos chavales les pusieron después cuatro horas de imágenes violentas y al desconectar el aparato, volvieron a hacer lo mismo”.

Estamos ante un debate muy antiguo, en el que algunos se empeñan en culpar al cine (o a los videojuegos, etc) de ciertas actitudes violentas, cuando está claro que el problema va mucho más allá: “Si alguien decide matarte será porque esté destrozado por dentro, da igual que haya leído la Biblia o que haya visto a Anthony Perkins en ‘Psicosis’. Cada día hay gente que muere porque otros no han entendido lo que dice la Biblia o lo que dice el Corán”. Como no podía ser de otra forma, Freddy también ha sido señalado por la opinión pública como responsable de algún incidente violento: “Hace años, se produjo en Estados Unidos un altercado entre la policía y un joven que había atacado a otro tipo en una tienda. Como llevaba puesto un sombrero, los agentes le increparon: “¿Quién coño te crees que eres? ¿Freddy Krueger?”, a lo que el chaval, asustado, respondió que sí. Aquello salió en todos los titulares del país… pero aquel chico jamás había visto ni una película de ‘Pesadilla en Elm Street’. Tan sólo les había seguido el juego porque pensó que de esa forma no le darían una paliza. Pero claro, la culpa me la llevé yo. El único motivo para la violencia es que la mente humana esté dañada. Y casi cualquier cosa puede disparar ese instinto. No puedes ilegalizar todo lo que te parezca sospechoso. Y tampoco puedes ilegalizar a Tobe Hooper”.

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Robert Englund ha tenido el privilegio de ser testigo directo de la evolución que ha sufrido el cine de género en los últimos treinta años. Cuando habla de las diferencias entre pasado y presente: “La respuesta más evidente es la irrupción de la tecnología. En las cintas originales de ‘Pesadilla en Elm Street’ no hay imágenes creadas por ordenador. Cada efecto es algo artesanal. Y por eso me fascina que ahora se pueda hacer en cine cualquier cosa que uno sea capaz de imaginar. Me alegra mucho que mi esposa y yo podamos ver películas en 3D en esas pantallas gigantescas de los cines IMAX. Para una persona mayor como yo, es una experiencia fantástica. No puedo ni imaginarme cómo debe ser para un chaval de catorce años. No tenía ni idea de lo mucho que me iba a entusiasmar ‘Guardianes de la galaxia’. ¡La adoro! Verla fue como ver un libro animado, como una novela gráfica en movimiento”. Pero el desarrollo tan brutal de la tecnología también tiene sus inconvenientes: “Hay que tener cuidado, la historia debe estar por encima de todo. Ocurre demasiadas veces pensar que se pueden arreglar los problemas de guión a base de efectos especiales. Hay películas que se lanzan en 3D porque no son lo bastante buenas y tan solo quieren hacer dinero”. El actor defiende la necesidad de apoyar a ese cine de mucha calidad y escaso presupuesto: “Los mayores inconvenientes se lo llevan las cintas más modestas, esas pequeñas películas que se hacen todos los días y que son grandiosas. Como la sueca ‘Déjame entrar’, como ‘Blue Ruin’, o como mi propia película, ‘The Last Showing’. Cuando nos encontramos algo así, tenemos la obligación de hablar de ello en nuestros programas de radio o en nuestros blogs, para conseguir que lleguen a más personas. Queremos que estas películas sobrevivan, que sus actores, guionistas y directores sigan haciendo cine. Todo el mundo compra los blockbusters pero nadie ve ‘Déjame entrar’ o ‘The Last Showing’. Y no tengo ningún problema con ‘Los vengadores’, pero debe haber espacio para películas como las que acabo de mencionar.

 

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