Mi gran noche

“Balada triste de trompeta” (2000) toma su título de una canción que popularizó Raphael en los años 60. La película de Álex de la Iglesia suponía una peculiar visión de la historia reciente de España, y aquel tema del mítico cantante servía para ilustrar la locura que es nuestro país. Cinco años más tarde, el director vasco va aún más allá. “Mi gran noche” no solo toma su título, de nuevo, de una canción cantada por Raphael. El mismo cantante interpreta a un importante personaje en esta comedia coral ambientada en la grabación de un programa especial de Nochevieja. La película se estrenó a finales de octubre, tras su paso por la 63 Edición del Festival de Cine de San Sebastián. Allí se presentó fuera de concurso, siendo uno de los títulos que más expectación levantó entre el público.

Y es que hacía más de cuarenta años que no veíamos a Raphael en la gran pantalla. Varias décadas más tarde vuelve al rodaje de una ficción, y las cosas han cambiado: “La forma de rodar no tiene nada que ver. Antes era una cámara, y plano-contraplano. En muchas ocasiones mi partenaire era americana y no nos entendíamos, así que lo hacía con la propia noche1ayudante de dirección, o la script. Te metían en el camerino, pasaba a verte el director y te decía lo que quería. Estabas como en una caja. Eso ahora no existe. Tú ves a los demás, comes y te ríes con ellos. Es una convivencia, y de verdad me lo he pasado muy bien”. Ese buen ambiente en el rodaje es una de las cosas que más destaca de su experiencia bajo las órdenes de Álex de la Iglesia: “Nos hemos llevado muy bien. Más cómodo imposible. Yo lo vi todo tan fácil. Por ejemplo, yo con mi banda llevo una cantidad de gente detrás que a veces hay rencillas. Aquí no hubo nada de nada”.

noche3Resulta divertido ver a Raphael como el villano de la función. Alphonso es un divo déspota, una parodia del típico artista engreído: “Yo conozco a gente que es así, hay una clase de estrellato que se sube demasiado a la cabeza. Pero yo no soy así. Ni la mayoría. Los más grandes artistas son gente muy normal. Esas manías está bien para medianías”. Aunque ante la proliferación de concursos de talentos no tiene ni una mala palabra para los que participan: “Son muy respetables. Todo el mundo tiene derecho a soñar, yo salí de un concurso de radio. Cantaba por teléfono, tenía once años, y los mismos presentadores de Radio Madrid me animaban a que llamara todas las semanas, y me llevaba 100 pesetas cada vez que llamaba. No puedo tener nada en contra de la gente que quiere cumplir sus sueños, me parece maravilloso. Lo que sí estoy en contra es de que todas las televisiones tengan el mismo programa a la misma hora, porque se copian unos a otros”. Lo que sí tiene claro Raphael es que nunca sería jurado en un concurso de este tipo, algo que ya le han ofrecido: “¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Esto del arte es muy subjetivo, cada uno lo ve a su manera y quién soy yo para decir si vales o no vales”.

noche5Y tampoco lo necesita. Raphael está viviendo ahora una segunda juventud, una etapa hiperactiva en la que no para ni un momento. En su carrera hubo un claro punto de inflexión, cuando su vida corría peligro y un transplante de hígado le salvó: “Hay muchas cosas que cambian por dentro. Mucho más valor a la familia y los amigos. Y luego mi amor por el público. Cambió todo. Yo era un hombre marchándose, y me ponen un motor nuevo. Y mira como estoy. Me han regalado una prórroga, llevo doce años, y esto parece que no va a acabar nunca, con planes que se hacen realidad uno tras otro”. Puede que Mi gran noche suponga el relanzamiento de su carrera en el cine: “Yo creo que sí, debería ser. Aunque lo primero es el guión, si no hay guión yo no tengo nada. Y tener paciencia conmigo, agarrarme cuando no tenga gira”. Lo que está claro es que a Raphael no le da miedo probar nuevos retos y sorprender al público: “Me gusta siempre estar desorientando al personal. Cuando grabo un disco de una forma, el siguiente no puede ser ni parecido. Los espectáculos, igual. Me gustaría poder hacer lo mismo en el cine. Si hago una película donde la gente se ríe, pues luego vamos a hacer una que sea todo lo contrario. Y a la siguiente, otra vuelta de tuerca”

noche4Una de las señales que indican la grandeza de Raphael es la cantidad de imitadores que han surgido a lo largo de todos estos años, aunque ninguno le parece que lo haya hecho bien: “Nadie. Es que no se molestan en imitarme, lo que hacen es una caricatura. Estoy deseando ver a un imitador que cuando cierre los ojos pueda decir que es igual que yo”. Pero no es algo que tampoco le moleste: “Nada. Además, estoy acostumbrado ya. Es que debe ser muy difícil imitar a una persona. Entonces lo que hacen es una caricatura para que la gente se ría”. Eso sí, reconoce el gran trabajo de Juan Ribó, quien interpretó al cantante en la miniserie “Raphael: una historia de superación personal”: “Está bárbaro. Cuando me lo llevaron a casa para que cambiara impresiones conmigo, le dije que no me imitara, que me interpretara. Lo hizo de quitarse el sombrero”.

A pesar de sus coqueteos con el cine, para Raphael lo primero sigue siendo la música, y su futuro próximo pasa por ahí: “Ahora mismo, gira hasta junio con la Sinfónica. En España, América, Estados Unidos, Rusia…”. Y como a cualquier artista que se precie el directo le da la vida: “Lo que más me gusta de mi profesión es la conexión con la gente”. Como decimos, el cantante no para, y ya tiene a punto un nuevo disco: “Ha salido una cosa preciosa, de autores jóvenes españoles. Hay una canción que me ha hecho Manolo Carrasco, pedazo de tema. Otro de Iván Fe- rreiro…Me han hecho unas cosas bárbaras. Es que tenía que tomar una decisión, porque Manuel Alejandro ya casi no es- cribe. Llevo varios años haciendo mis propios éxitos de diferentes maneras. Y he dado el paso. No las tenía todas conmigo, porque siempre me hacen mis canciones. Me dan un ‘Como yo te amo’ o un ‘Yo soy aquel’. Pero esas ya las tengo, quiero que me hagan una nueva. Entonces en este disco han hecho cosas para mí, pero que les ha salido a ellos. Y me han hecho cosas muy buenas”.

noche6Setenta y dos años tiene ya este mito viviente de la música española. Parece inevitable preguntar por una posible retirada, aunque la impresión es que le queda cuerda para rato. Eso sí, él tiene claro que sabrá cuando llega el momento: “En la mañana que esta (se señala la garganta) me diga que no doy la talla. ¿Cuándo puede ser? Dentro de veinte años, de diez, mañana. No se sabe”. Lo que sí sabe es que estará listo para cuando ese momento llegue: “Estoy muy preparado. Después de lo que he pasado ya con el transplante…pero eso va a tardar mucho, porque estoy muy preparado”. Y eso esperamos, que el retiro de Raphael tarde mucho en llegar. Es complicado ver artistas con tal cantidad de carisma encima de un escenario.

Texto: Manuel Barrero.

Fotos cedidas por Universal Pictures International Spain.

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