Marta Chirino Argenta. Artista Botánica.

Por Antonio Terán.

Marta es alta, espigada y elegante. Y de casta artística. Su padre, Martín Chirino, un grande de la escultura española, le ha cedido sus genes en la valentía de las cosas. Pero Marta es un personaje mucho más complejo, quizá ucrónico. Dibuja plantas y las dibuja en el cierto y científico modo de hacerlo.

“Desde pequeña, la Naturaleza me ha atraído enormemente. Y además me gustaba dibujar. Las artes me atraían: la pintura, la música…Vivía rodeada de Naturaleza y ésa Naturaleza me atraía mucho.

Comencé a estudiar Ciencias Biológicas, como carrera que me daba una aproximación lógica a mis gustos”

Marta se licenció en Biología y observaba con pasión aquellos libros de Botánica, con sus dibujos técnicos y fascinantes. Y desde entonces Marta forma parte de un mundo amalgamado de arte y ciencia. Es una propietaria intelectual  del sentido doble de ambas disciplinas. Como aquellas “Wünderkammern” del  XVII, de aquellas Bibliotecas que en sus espacios se lucían esferas armillares y colecciones de corales exóticos.

“De chiquitina me fascinaban los nervios paralelos de las hojas…bueno, aun me siguen fascinando”

Su rostro se ilumina. Marta, generosa de sonrisas.

“Cuando terminé la carrera me apunté a dos cosas: un curso para licenciados en paro, de informática, que compaginaba, por las tardes, con clases en el taller de Begoña Izquierdo, una pintora fenomenal y estupenda como profesora.

Cuando terminé el curso de informática, me pregunté, ¿Pero qué hago yo aquí, si no tengo nada que ver con esto? 

Y me apunté a una academia para seguir dibujando. Se llamaba “Artaquio”.

Yo quería aprender a dibujar muy bien”

Marta ha tenido muy claro lo que quería (y lo que quiere, naturalmente);  y una institución la atraía fuertemente: El Real Jardín Botánico de Madrid. Esta institución centenaria es en sí misma una “Cámara de las maravillas”. Que mejor sitio para una Chirino que quiere aunar la Ciencia y el Arte. S.Peter Dance, comenta que la ilustración y por ende los artistas de Ciencias Naturales, tratan su arte “como un subproducto de la ciencia” y lo dice con rendida admiración por ellos.

Marta decide cursar Bellas Artes y en el primer año académico tuvo la  oportunidad de mostrar sus dibujos en el Jardín Botánico. Y acertó. El Director la llama a capítulo y la ofrece la posibilidad de trabajar con Santos Cirujano.

“Santos es un gran investigador, quizá el mayor experto en plantas acuáticas…”

Aquí comienza la Marta ilustrada, la Marta científica, la Marta Artista Botánica.

La asociación de artista y científico es ya algo conocido en el fabuloso mundo de la ilustración botánica, solo hay que echar un vistazo a la Historia: Parkinson con Solander, Bauer con Jacquin…

“Empezamos con plumilla, pasamos luego al Rötring, del papel vegetal al papel poliéster…al principio dibujos sencillos, luego ya más complejos: cortes, hojas, utrículos…”

Marta Chirino flota en el aire de la Ciencia pero no pierde jamás su contacto con la tierra de los mortales. El arte botánico es muy exigente. Se necesita una minuciosidad aplastante, toda vez que ha de presentar las obras a un público académico, en principio. Y las cosas han de ser como son.

Cuando el Santo Emperador Romano Maximiliano II “Stupor Mundi” escribió su libro inmortal sobre cetrería,  apuntó:

“Nuestra intención en éste libro es exponer aquellas cosas que son tal y como son” (De arte venandi  cum avibus. c.1248)

“La forma de dibujar en el “estilo Jardín Botánico”, yo la aprendo allí. Yo dibujaba más con trama, como los grabados antiguos…En el Botánico comencé a dibujar de forma más científica”

“Comencé con la flora acuática, pero luego retomé el proyecto de la “Flora Ibérica”, al jubilarse Sierra, un espléndido dibujante”

Marta es una mujer de charla sencilla y amena, y sin parecerlo, porta un bagaje científico y artístico de primer orden.

“Un dibujante científico es un profesional reglado, y aunque los diferentes dibujantes pueden identificarse, todos cumplimos unas reglas y trabajamos codo con codo con el investigador”.

El enorme Redouté, dibujante de rosas-y no solo- comentaba:

“El arte de pintar flores no es un arte de lujo, y los ornamentos que toma de él el lujo no puede empañar su incuestionable utilidad. La historia natural estaría perdida si se le privara  se su asistencia”.

Pero Marta quiere, siente, que tiene que empezar nuevos caminos artísticos. Y avecina un cambio de rumbo. Y son ilusiones. Marta Chirino es una mujer de ilusiones a cumplir.

“En el año 87, en Londres, asistí a una exposición de los miembros de la Sociedad de Artistas Botánicos, sociedad inglesa fundada en el 85. Quedé fascinada. Y me propuse ser uno de ellos.

Me preparé una carpeta con diez dibujos, para optar y pasar la criba. Se necesitaban dos años para pasar de candidato a  miembro de número. Los presenté y me admitieron directamente. También por mi currículo científico, claro. Soy la única española, por ahora”

Y aquí comienza el futuro. Dosificará su faz de artista científica. Donará sus dibujos al Jardín Botánico. Y compartirá  sus conocimientos con otros. Marta es una profesora de lujo.

“Voy a transmitir mis conocimientos. ¿Para qué me los voy a llevar?”

Marta brilla, entre corolas, gálbulas y cimas escorpoideas.

Pero desde ahora veremos a la Marta Chirino artista plástica, pura creación…sin perder de vista que en sus obras de creación está la impronta depurada de sus bases botánicas.

“Si…se verán exposiciones mías, pero una cada cuatro años…El rigor con el que trabajo, su minuciosidad, me hace ser muy exigente. Desde 2014 soy artista residente de la galería de Lucía Mendoza. Y quiero ir quitándome cosas…ya no doy más de sí. Es la Fundación “Arte y Pensamiento Martín Chirino” de la que soy la Vicepresidenta y ahora también soy la Vicepresidenta de la “Asociación pro Centro de Cultura y Arte  China-Occidente (CCACO)”…

¡Ya no doy más de sí! Cuando acabemos el segundo tomo de la flora acuática, abandonaré esa etapa.

Y Marta ríe…bueno, Marta sonríe constantemente. Es una bella mujer risueña.

Su trayectoria responde a objetivos claros y con rigor. Así hasta convertirse en un artista extremadamente solvente.

Su nueva obra de creación aúna la magia de la ilustración científica y la imaginación, produciendo factos artísticos  sutiles e ingrávidos en el sentido más machadiano.

Me la figuro ilustrando junto con Gálvez, la “Flora Peruviana et Chilensis” de Ruiz y Pavón. O aplicada en un “Florilegio”. O realizando todo aquello que se proponga con la fuerza arrolladora de su ilusión. Y mientras, querido lector, nosotros, espectadores privilegiados de aquello y esto, devotos de Marta, Marta Chirino, Artista Botánica.

Post Scriptum.

El 20 de Marzo, 2018, se inaugura “Tulipa tulipae” un anacreóntico acercamiento a la flor mágica: El tulipán. En el Real Jardín Botánico de Madrid. Veinte un mil  bulbos nos esperan, en sazón. Y Marta, claro. No se puede faltar.

www.martachirino.com

www.bybotany.com

Fotos: Román Agenta y Pablo Lines.

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