El cine y la mujer del siglo XXI. Berlinale 2015

Les film d´Antoine Sangaile

Les film d´Antoine Sangaile

Cada cierto tiempo se reabre el debate sobre los modelos de mujer que reproducen los medios de comunicación. Las críticas se centran en la televisión y la publicidad, medios de masas que suelen caer muchas veces en estereotipos machistas. Aunque tampoco escapa de esas críticas un arte tan visual como el cine. Es cierto que dentro del mainstream campan a sus anchas la falta de aspiraciones artísticas y la mediocridad. No descubrimos nada si señalamos la escasez de personajes femeninos interesantes o de mujeres dirigiendo dentro de la industria establecida. Pero hay otro cine, ese que está siempre en constante movimiento buscando reflejar las realidades más diversas. El Festival de Cine de Berlín lleva años dando visibilidad a la mujer, ya sea detrás o delante de la cámara. Con la programación de esta 65 Edición de la Berlinale nos podemos hacer una idea fidedigna de lo que significa ser mujer en la actualidad.

Y para comprender el presente nada mejor que mirar al pasado. Es de justicia hablar de las pioneras, de aquellas que se hicieron respetar y militaron en el feminismo desde una actitud valiente. Celestine es un personaje de ficción, protagonista de la novela Le journal d’une femme de chambre, que ya fue adaptada por Luis Buñuel en 1964. Ahora es el francés Benoît Jacquot quien cuenta la historia de esta criada -encarnada por una estupenda Léa Seydoux- de gran inteligencia y personalidad. En los inicios del siglo XX no era fácil ser mujer, ni mucho menos sirvienta. Pero ella no se deja pisotear. Lo mismo ocurrió con Gertrude Bell, quien también vivió la misma época. En este caso hablamos de un personaje real, retratado por Werner Herzog en Queen of the Desert. Nicole Kidman da vida a una figura que se manejó de forma asombrosa en mundo dominado por hombres, haciéndose respetar dentro de la alta política. Ninguna de las dos películas destacó por su calidad cinematográfica, y se fueron sin premio de Berlín. Pero su mérito está en ese homenaje a las mujeres que se rebelaron en el pasado contra el dominio del macho.

Sí fue destacada Ixcanul, película guatemalteca que consiguió el Premio Alfred Bauer. Nos trasladamos ahora al presente, aunque desde nuestra perspectiva occidental nos pueda parecer el pasado. Un poblado indígena, y una familia que se ve casi en la obligación de casar a su hija con un terrateniente, para así poder subsistir. Ella es joven y está enamorada de un chi- co de su edad, pero no se atreve a confesarlo. Aunque al quedarse embarazada no le quedará más remedio. Lo interesante es que el director Jayro Bustamante narra el conflicto desde la naturalidad. A pesar de la contrariedad, la familia apoya a su hija. Son conscientes de que esas cosas pueden pasar, y el film muestra muy bien esa mezcla de lo arcaico con el progreso, que se cuela por cada rincón de este mundo globalizado. También hay que prestar atención a otro retrato -más invisible a primera vista-, el de la mujer como auténtico mo-
tor de la unidad familiar. Y de un poblado perdido en Sudamérica a una de las capitales europeas más importantes. Victoria es Laia Costa, una española que ha tenido que emigrar para buscarse la vida. El film transcurre a tiempo real, una noche cualquiera en Berlín. Un plano secuencia de 140 minutos en el que vemos a una protagonista de gran fortaleza, y que establece relaciones de igualdad con un grupo de hombres a los que acaba de conocer.

Evangelia Kranioti - Exótica, erótica,etc.

Evangelia Kranioti – Exótica, erótica,etc.

Hablando de españolas en Berlín, ahí estuvo Isabel Coixet, inaugurando el certamen con Nadie quiere la noche. No fue la única directora que competía en la Sección Oficial. La polaca Malgorzata Szumowska consiguió el Oso de Plata a la mejor dirección por Body, film que trata un tema tan complicado como la anorexia. La autora ya se acercó a un tema polémico relacionado con la mujer -la prostitución- en Ellas (2011). En esta ocasión vuelve a afrontar el reto de manera frontal y sin recurrir a perniciosos victimismos. El frío humor negro de Body le permite tomar distancia respecto al relato, pero sin perder nunca de vista el subtexto. Mu- cho más explícita en su denuncia fue la otra mujer seleccionada para competir por el Oso de Oro. La italiana Laura Bispuri presentó con Vergine giurat un claro alegato contra la opresión machista. La historia de una mujer que llega a Italia tras toda una vida en una zona montañosa de Albania. Un lugar en el que la mujer no tenía ningún derecho más allá de ocuparse de la casa. Si alguna quería hacer “cosas de hombres”, tenía que renunciar a su feminidad. La llegada a la ciudad supone un tremendo choque, teniendo que “aprender” de nuevo a ser mujer. Es un caso extremo, pero sirve para ilustrar la constante tensión que sufre el sexo femenino, siempre vigilado para que no se salga de lo establecido.

Las secciones paralelas también tuvieron una importante presencia femenina. Dentro de Panorama destacamos dos trabajos cuyo eje es el despertar sexual de la adolescencia. La lituana Alanté Kavaïté cuenta en Sangáile una preciosa historia de amor entre dos chicas a punto de cumplir la mayoría de edad. La sensibilidad de la autora es asombrosa, construyendo un relato en el que no caben las etiquetas y sí los sentimientos. Mientras, la suiza Stina Werenfels dirige Dora oder Die sexuellen Neurosen unserer Eltern. Aquí tenemos a una joven con discapacidad intelectual que descubre su sexualidad, aletargada hasta entonces. El film trata con mucha valentía otro tema delicado, y apuesta por la ver- dadera integración, la que pasa por la normalización de todo, incluida la sexualidad. El espectador puede llegar a sentirse incómodo ante un trabajo que tampoco olvida que ser mujer supone un impedimento más, que en este caso se suma a la discapacidad. Pero también hay hombres que se preocupan por dar una visión amplia de la mujer, como es el caso del francés Etienne Faure y su Bizarre. Aunque estamos más bien ante un canto a la libertad (hombres y mu- jeres, de cualquier tendencia sexual). Buena parte del film se desarrolla dentro del club Bizarre, local neoyorquino en el que cada día actúan personas que no encajan con lo que el show bussiness considera recomendable. Eso incluye, claro está, mujeres alejadas de los asfixiantes ideales de belleza que la sociedad impone.

Prolog film, unafilm - Nefesim Kesilene Cadar

Prolog film, unafilm – Nefesim Kesilene Cadar

Otro hombre que homenajea a la mujer es el polaco Marcin Malaszczak, quien las observa con respeto y admiración en la bellísima The Days Run Away Like Wild Horses Over the Hills. Un trabajo que juega con los límites entre la ficción y el documental para hablarnos de mujeres de diferentes generaciones. Esta última se proyectó en Forum, la sección que alberga el cine más arriesgado y experimental. Dentro de la misma pudimos ver el documental Exotica Erotica, etc., maravilloso film dirigido por Evangelia Kranioti. La gran protagonista es una antigua prostituta chilena que trabajaba en el puerto, pasando media vida en brazos de marineros de todo el mundo. La mujer, ya madura, cuenta sus experiencias sin ningún pudor, con un sentimiento de nostalgia que combina el anhelo y la tristeza. Otras dos directoras presentaron interesantes trabajos de no ficción. Janina Herhoffer recorre el tiempo de ocio en las sociedades occidentales con Frei Zeiten, mientras Claire Angelini viaja al pasado a través del presente con Ce gigantesque retournement de la terre. Estamos en una sección que presentó un alto porcentaje de trabajos dirigidos por mujeres. Para terminar, destacamos dos que recurren a la ficción para retratar personajes femeninos de gran fuerza. En Hedi Schneider steckt fest la alemana Sonja Heiss empieza su relato con un tono cómico y luminoso en la estela de Amélie, pero nos sorprende con un giro que convierte a su protagonista en blanco de ataques de ansiedad. Una vez más, las dificultades de ser mujer dentro del entramado social occidental. Y la turca Emine Emel Balcı construye en Nefesim kesilene kadar un discurso muy cercano al cine de los Dardenne, lleno de furia contra la injusticia social.

La protagonista es una joven que debe salir adelante, a pesar de todos los obstáculos que presenta el camino. La actriz Esme Madra se entrega a un personaje que acaba siendo mucho más fuerte de lo que las apariencias nos dejan ver.

Como vemos, una enorme variedad de miradas y temas tratados. Un amplio abanico que nos muestra las diversas formas de ser mujer en el cine. Y en la vida. Curiosamente, dentro de la Berlinale también se produjo la premiere de 50 sombras de Grey, film que arrasa en la taquilla mundial. Resulta curiosa su popularidad entre determinado público femenino, cuando la obra juega en un terreno muy peligroso, el de la reproducción del modelo machista-capitalista. Quizás debamos mirarnos a nosotros mismos, y preguntarnos hasta qué punto somos responsables del mantenimiento de esos modelos que luego tanto criticamos.

Hay mucho cine ahí fuera. Cine que lucha por retratar realidades diversas, a la vez que cercanas. Un cine que quiere dar voz a la gente de verdad. Pero es un cine que se ve redu- cido al circuito de festivales, mientras el público apoya de forma masiva productos de dudosa ideología.

Así es difícil que el mundo cambie, a pesar de los es- fuerzos de una minoría irreductible. Nosotros seguiremos animando a esos directores y directoras que se salen de lo previsible para luchar contra las estructuras de poder domi- nantes. Y agradecemos a espacios como la Berlinale que den visibilidad a estos trabajos realizados en los márgenes de la industria.

TEXTO: Manuel Barrero Iglesias.

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