Educar al ritmo de nuestros latidos


Llega la hora de buscar cole o, en el peor de los casos, de pensarnos si volver matricular a nuestros peques en ese colegio que no está yendo todo lo bien que esperábamos y entre jornadas de puertas abiertas y prisas, he llegado a Dos Latidos, el lugar donde hubiera deseado pasar mi etapa escolar.

Dos Latidos es un lugar en el que dan a cada niño o niña SU TIEMPO para crecer, aprender a su propio ritmo, identificar sus talentos naturales, tomar decisiones, acertar, equivocarse, perderse para después encontrarse a sí mismo… De esta manera pueden coger las riendas de su vida y dirigirla con determinación.


Como la mayoría de madres yo estaba buscando un lugar en el que respeten los ritmos naturales de mi hija en su aprendizaje, que potencien sus talentos, que le ayuden a observarse, que eleven su autoestima y que le guíen en su crecimiento interior, ético, social y por supuesto en la adquisición de contenidos académicos necesarios.

Teniendo en cuenta el mundo en que vivimos cambiante y vertiginoso, que las profesiones del futuro más inmediato ni siquiera están inventadas y que la educación pública está sufriendo un enorme retroceso, muchos estamos optando por formaciones más integrales basadas en desarrollar de manera individual y colectiva sus aptitudes y talentos naturales. Este desarrollo pasa por potenciar el pensamiento crítico y la responsabilidad con una visión de eco-escuela en la que el juego libre, la atención personalizada y el aprendizaje basado en la libertad de elección y la búsqueda del talento innato de cada uno, sean el objetivo a conseguir. Para ello es necesario trabajar aceptando las diferencias individuales de cada niño o niña y alejarnos de la homogeneización del grupo, es decir, que todos hagan o quieran hacer lo mismo. Pero también es importante que sepan cooperar en colectividad y para ello es necesario aprender a trabajar en equipo asumiendo que nuestras diferencias nos hacen únicos y nos permiten poder aportar algo que sólo tenemos nosotros, enriqueciendo de esa manera al grupo.

Ha sido mi propia experiencia formativa que me ha hecho sentir fracasada, que no estuvo adaptada a mis necesidades en un sistema educativo obsoleto y con demasiados cambios legislativos poco acertados en los últimos 30 años,  lo que me ha llevado a preocuparme por la educación de mi hija. El hecho de tener 3 masters y 2 especialidades de Formación profesional además de infinidad de cursos y comenzar dos carreras sin éxito, me dejó algo muy claro,  nadie se preocupó por el desarrollo de mi talento natural y probablemente de adulta ni siquiera yo, obsesionada con realizar formaciones que laboralmente me aportasen algo.

Algo positivo he sacado y es que trato de darle a mi hija la educación que ella necesita, no aquella que la convierta en lo que no quiere ser, si no la que su camino personal vaya creando con la ayuda de profesionales que la guíen en su búsqueda interior, social, emocional y académica.

Es cierto que tras todo esto que suena un poco a auto ayuda no me hubiera convencido para cambiar a mi peque si no hubiera pasado un día en Dos Latidos viendo cómo se desenvolvía con los demás y cómo al salir me pidió no volver al colegio actual y quedarse ya en Dos Latidos. Sus ojos irradiaban felicidad y calma.

Ver al equipo de acompañantes adultos hacer su trabajo sin invadir el espacio de los niños y niñas, sin interrumpir, sin meterles prisas, ayudándoles a resolver sus conflictos, es un aprendizaje enorme para cualquier padre o madre que quiera participar en el proyecto. El equipo “docente” prepara los distintos espacios y ambientes, los acompañan emocionalmente, identifican sus intereses y proponen actividades acordes con todo ello.

Hoy en día que muchos de nuestros niños y niñas viven estresados con el cole, las relaciones dentro de los centros educativos, los deberes, el aprendizaje de idiomas, las actividades extraescolares y el escaso tiempo de calidad que pasan con los padres y madres, es grato ver que tenemos otros modelos cerca, en este caso en la misma sierra en el pueblo de La Cabrera y que enriquecen la oferta educativa con esta propuesta innovadora y sobre todo, respetuosa con nuestras niñas y niños.

Mi familia ya forma parte de este proyecto,  pues como papás y mamás tenemos un papel muy importante en Dos Latidos, participando en la realización de talleres y jornadas de observación y aprendiendo a alinearnos con el proyecto, con el método y en definitiva, al igual que nuestros peques, a educarnos al ritmo de nuestros latidos para ayudar a nuestros niños y niñas siguiendo los suyos propios. Esperando que se nos unan más familias de infantil, primaria y muy pronto podrán hacerlo en secundaria os invito a que participéis en cualquier actividad que se proponga para conocernos.

Texto: Raquel Pereira

 

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