La primera ruta a Santiago que pasó por la sierra norte

Por José Manuel Encunas.

Cuando la Sierra de Madrid volvió a ser cristiana, en la segunda mitad del siglo XI, Europa vivía un fenómeno de trascendental importancia para su historia y cultura: El Camino de Santiago. Su legado religioso, cultural y de intercambio económico perdura hasta nuestros días y ha sobrevivido a todo tipo de avatares. Unos restos hallados en Compostela en el año 813, atribuidos al Apóstol Santiago, impulsaron una masiva peregrinación desde todos los rincones de Europa y dieron a la ciudad gallega una extraordinaria pujanza, extensiva al resto de poblaciones que jalonaban la ruta, que en un principio transcurría por la costa.

La reconquistada Sierra de Madrid no iba a ser una excepción. Con Toledo en manos cristianas en el año 1085 se abre un nuevo escenario que afecta de manera muy directa –y positiva- a la sierra madrileña: Toledo era considerada como una de las ciudades más importantes de la península y su fama llegaba a todos los rincones de Europa. Muy pronto, el rey Alfonso VI tomó las medidas oportunas para facilitar la comunicación con las ciudades castellanas del norte, principalmente Burgos. Por aquel entonces, el principal paso que unía las dos mesetas era el de Somosierra, quedando el resto de vías a un nivel muy secundario, e incluso algunas habían sido abandonadas. Los motivos eran de muy diversa índole. Durante el dominio islámico se explotó ampliamente la rica Vega del Jarama, desde Talamanca (Talamanka) hasta Buitrago, cuyo castillo era el bastión militar más adelantado de la taifa musulmana de Toledo cuando los cristianos ya se habían afianzado en la línea del Duero, quedando nuestra Sierra Norte como frontera. La parte occidental del Sistema Central ofrecía menos interés y se encontraba prácticamente despoblada. Esta penuria demográfica se acentuó todavía más en los primeros tiempos del dominio cristiano debido a la inseguridad y a la escasez de recursos económicos de este sector. Podríamos decir que la hoy conocida como sierra “rica” (Navacerrada, Cercedilla, Guadarrama…) era entonces la pobre, mientras que la denominada actualmente como “pobre” (Buitrago, Torrelaguna, Prádena, etc) era la rica por derecho propio.

Rumbo a Compostela: A partir del siglo XI, con la reconquista de Toledo, se establece una constante red viaria cuyo primer paso por el Sistema Central fue el Puerto de Somosierra. El mapa muestra dicha ruta y su enlace con el Camino de la Costa (Suances) y el posterior Camino Francés (Burgos). En aquella época, Venturada, con su iglesia románica de Santiago Apóstol, fue un hito importante en el Camino. A partir del siglo XIV comienza a cobrar importancia el Paso de la Fuenfría.

Con la creación del Condado del Real de Manzanares en el siglo XIII las cosas empiezan a cambiar muy lentamente. Bajo la tutela de los Mendoza, se hace efectiva la repoblación de esta zona a partir del siglo XIV con el levantamiento del primer castillo de Manzanares (el que está en ruinas) y la fundación de villas y aldeas.

Es a partir de aquel momento cuando podemos pensar en una ruta a Compostela (o al Camino Francés a la altura de Sahagún) atravesando el Sistema Central por la Fuenfría, cerca de Navacerrada. Esta ruta, conocida actualmente como Camino de Madrid, goza de un amplio apoyo mediático ¿Pero cuál era la principal ruta hasta entonces? ¿Cómo se atravesaba la Sierra entre los siglos XI y XIV? ¿Dónde se levantaron las primeras iglesias románicas de Madrid?

La respuesta es sencilla: En ruta a Somosierra, apuntando a Burgos e incluso al camino de la Costa.

Los árabes dejaron una importante red viaria y de infraestructuras en este sector estratégico de la Sierra, pues era el más rico y mejor defendido. Esta red y la facilidad del paso de Somosierra fue determinante para crear, ya en manos cristianas, el conocido eje Toledo-Burgos, principal arteria Norte-Sur de la Península que unía las dos principales ciudades castellanas de entonces, mantenida y cuidada celosamente por todos los reyes castellanos. Burgos, además, formaba parte del Camino Francés, principal ruta a Compostela a partir del siglo XI.

Poco antes de la toma de Toledo por las huestes de Alfonso VI y como preparativo de la misma, se había levantado en La Cabrera una abadía benedictina (el convento-monasterio de San Julián y San Antonio) de inequívoco estilo románico, siendo el primer establecimiento monástico levantado al sur del Sistema Central. A renglón seguido vendría la iglesia de Santiago Apóstol en Venturada, siendo esta la primera iglesia parroquial. Su advocación al Apóstol es un dato más a tener en cuenta, y muy importante, ya que hablamos del siglo XII y en una encrucijada de caminos con destino a Burgos. Esta iglesia debió acoger a numerosos peregrinos, la mayoría cristianos liberados del Toledo islámico, aunque también vendrían de Madrid, Talamanca o Alcalá. En la actualidad se conserva el hermoso pórtico de influencia norteña. Consta de tres arquivoltas con chambrana decorada con relieves vegetales en aspa.

Pero estos ejemplos no son los únicos: Todavía estaban por llegar más iglesias “en ruta” como la de Prádena del Rincón. Hablar de todas ellas sería objeto de otro artículo. Baste decir que mientras se levantaban estos bellos ejemplos de nuestro patrimonio serrano, aún quedaba tiempo para ver algo parecido en el lado occidental de la Sierra Madrileña.

Pórtico románico de la iglesia de Santiago Apóstol en Venturada

Ahora queda un gran trabajo por delante para rescatar esta primera ruta a Santiago de Compostela que pasó por Madrid. Se sabe de la existencia segura de hitos fundamentales a su paso por la Sierra Norte, como Venturada, El Berrueco, Buitrago e incluso Prádena, pues entonces los caminos se trazaban a resguardo de las inclemencias en la medida de lo posible, antes de afrontar el Paso de Somosierra. Es tarea paciente de los investigadores ir sacando más retazos de esta caminería histórica para que un día se pueda llegar a un nivel fidedigno que permita establecer una ruta turística de primer orden. La primera dificultad la encontramos en las fuentes documentales, muchas desaparecidas con la invasión napoleónica de 1808. Si a esto añadimos que los primeros Borbones cambiaron en gran medida este trazado con la reforma de la red viaria que comunicaba con Francia, la dificultad aumenta, pues casi todos los mapas históricos conservados son a partir de este cambio.

El autor junto a la iglesia de Santiago en Ongayo (Suances)

Pronto verá la luz el libro Románico y Camino en la Sierra Norte de Madrid, ya terminado y a la espera de su entrada en imprenta, trabajo en el que he puesto muchas ilusiones, con el deseo de que aporte su granito de arena en el conocimiento de una parte fundamental de la historia de la Sierra Madrileña.

Y más allá de nuestra Sierra, junto al mar, tenemos en el extremo final de este eje Norte-Sur con el Camino de Santiago, el de la Costa, la iglesia de Santiago situada en Ongayo, pedanía de Suances, un pueblo con el que nos unen más cosas de las que pensamos…

GuardarGuardar

GuardarGuardar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *