La clandestinidad no es la solución para la prostitución

Por Manuel Barrero.

Entre la argentina Anahí Berneri y el Festival de San Sebastián, se ha establecido un estrecho vínculo que viene de largo. En 2007 ganó el premio FIPRESCI con Encarnación, su segunda película. Volvió a participar en la sección oficial con Aire libre (2014), estupenda disección de una pareja en crisis. El año pasado fue miembro del Jurado Oficial, y en esta edición volvía a competir con Alanis, la que es su quinta película. Con ella ha conseguido la Concha de Plata a la mejor dirección, además del premio a la mejor actriz para Sofia Gala. Hablamos con la directora tras su triunfante paso por Donosti.

-La película trata un tema tan delicado como la prostitución. Me gustaría saber cómo fue la preparación del proyecto. De dónde surge y cómo fue la investigación del mismo.

La película surge de un cortometraje que me encargan dirigir, y que mezclaba el tema de prostitución con el de la trata. En principio digo que no, porque es un tema difícil, en el que no tenía una posición tomada. Pero hubo algo que se quedó dando vueltas en mi cabeza, y acepté hacerlo, pero hablando solo de prostitución, separando el tema de la trata. Entonces investigué en diversas asociaciones. Cuando lo terminamos, nos dimos cuenta que con Sofía y su hijo teníamos un personaje muy poderoso. Nos gustaba la manera de mostrarlo, fuera del estigma social. Una mujer que toma sus propias decisiones, por supuesto condicionada por su condición social. La productora nos apoyó cuando todavía no teníamos financiación del Instituto de Cine Argentino. Pero fue un proyecto de bajo presupuesto. Trabajamos con pocos planos y largos, componiendo con el cuerpo de Sofía Gala y su hijo.

-¿Esta manera de planificar se debió solo a la escasez de presupuesto o también te sirvió para expresar cosas quisieras mostrar de esta forma?

No había trabajado nunca con este tipo de planos más largos, y tenía ganas de hacerlo. Creo que es una película de actuación. Queríamos trabajar con la cámara a la altura del pecho del personaje, a la altura de su bebé en brazos. Creo que fue una buena elección, que también nos ayudó mucho en el diseño de producción, en lo que se refiere a lo conceptual. Trabajamos mucho con espejos y reflejos, ampliando el espacio, generando distintos puntos de vista en uno solo.

-Me gusta mucho cómo se muestra la maternidad de la protagonista, ¿cómo fue el trabajo con la actriz y el bebé?

Desde el principio, la idea era trabajar con Sofia y su hijo. También hablamos de mostrar un cuerpo real, el cuerpo de una mujer que no es perfecto. La idea era hacerlo sin maquillaje, sin correcciones. En el cine es muy común mostrar cuerpos perfectos, queríamos huir de ese lugar.

-Decías que antes del proyecto no tenías una posición tomada respecto al tema. Una vez terminada la película, ¿tienes una postura más definida?

Una solución no tengo, pero la clandestinidad no lo es. Siento que se intenta ocultar el tema, porque también hay mucho sobre aceptar la pobreza. Me parece que hay que tratarlo y discutirlo. En Argentina hay un limbo legal, en el que no te dejan prostituir en ningún lugar del país, pero supuestamente no es ilegal. Esto genera que, como en la película, al personaje lo echen del lugar en el que atiende, y le pidan una habilitación falsa, como una casa de masajes. Cuando en realidad ellos saben perfectamente a qué se dedican.

-Eres la segunda mujer en la historia que gana la Concha de Plata a la mejor dirección en Donosti, ¿crees que el cine va cada vez dando más espacio a las mujeres o todavía no?

Me parece que es poco a poco. Sí tengo la suerte de vivir en Argentina, donde hay muchas directoras, y se viene trabajando fuertemente desde hace muchos años en la inclusión de la mujer en el cine. Debemos ser el país, en Latinoamérica al menos, que tenemos más directoras mujeres y con más presencia en festivales. Eso me alegra muchísimo.

-Para terminar me gustaría que me hablaras de tu relación con el Festival de San Sebastián, que ha seleccionado varias de tus películas.

Cuando Rebordinos me ofreció la competencia con esta película le pregunté si estaba seguro, porque es muy pequeña. Pero en el cine nunca se sabe, tiene algo de mágico y de misterioso. Agradecí mucho el premio, es mi festival preferido. El que más me ha apoyado y acompañado en mi carrera.

-Ganar los dos premios seguro que ayuda a la carrera comercial de la película. Y eso es lo que creo que debe hacer un festival…

Democratizar el cine. Cuando hay películas que no tienen el marketing de los estudios, los festivales son una manera de democratizar.

 

 

Fotos: Festival de San Sebastián y  Eli Gorostegi.

Fotos de rodaje: Luis Sens.

 

 

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