Asfalto, 45 años de escuela.

Por Jesús Casañas.

2017 está siendo un año muy especial para Asfalto, que celebra su 45 aniversario con disco de estudio, disco en directo y gira conmemorativa. Durante todo este tiempo (aunque con algunos parones) Julio Castejón, cantante, guitarrista y compositor de la banda, ha seguido tirando del carro hasta llegar a donde está ahora: compartiendo formación con su hijo Paul, que igual le da a la guitarra que le dobla las voces o se saca la flauta travesera. Así nos lo cuenta Julio al otro lado del teléfono:

Celebráis este año el 45 aniversario de la banda con dos discos: uno de estudio, Crónicas de un tiempo raro, y otro en directo, Sold out. ¿Cuánto trabajo ha tenido detrás este lanzamiento doble?

Julio Castejón Crónicas de un tiempo raro no es un disco que se haga porque cumplimos 45 años, aunque el nombre sí que los cumple. Tocaba ya este año sacar un nuevo disco de estudio, el anterior era de 2014. El disco en directo se ha publicado porque es la grabación de un concierto histórico en Madrid, concierto en el que se celebraba el aniversario, y porque quedara también constancia del ilustre elenco de invitados que tuvimos esa noche.

El 3 de febrero salía a la venta Crónicas… y al día siguiente grababais el directo en la Sala La Rivera de Madrid.

Sí, justo era el día que arrancaba la gira del 45 aniversario, aquí en Madrid, era la ocasión estupenda y así se hizo, para que coincidiera con la publicación del nuevo álbum.

¿Le dio tiempo al público a aprenderse los temas nuevos de un día para otro?

No creo (risas). Pero bueno, se dio así. Dos o tres días antes estaba ya disponible en Internet, y probablemente ya había gente que había escuchado algo. Tampoco hay necesidad de aprenderse las canciones de ningún disco, cada uno las escucha, las disfruta y ya cuando las vuelve a oír se queda con los detalles y las puede cantar.

El día del concierto debió ser de lo más intenso. ¿Cómo lo recuerdas, ahora que han pasado unos meses?

Muy fatigosa la preparación, porque hubo más de cuarenta personas involucradas en que todo aquello saliera bien y yo tenía la responsabilidad de atender a los invitados, de darles confortabilidad en el escenario y en los ensayos. Fueron muchas horas de dedicación. Sí que hay un recuerdo que tengo de que cuando terminó el concierto, después de dos horas y media, llegué al camerino a descansar en un sillón y no tenía fuerzas ni para coger una botella de agua.

Con casi una veintena de discos de estudio a vuestras espaldas, ¿cómo elegisteis las canciones que entrarían?

Pues como elegimos las canciones cada vez que hacemos un concierto: tratando de entregar cosas muy aceptadas por el público, las más conocidas, y otras que no lo son tanto, pero que son las que más nos estimulan a la hora de tocar. Los Rolling salen a tocar ‘Satisfaction’ pero seguro que prefieren tocar otra antes. Cuando llevas tantos años tocando una serie de canciones corres el riesgo de poner el piloto automático. Cuando estás con una canción que no has tocado muchas veces y es de lo último que has hecho sí que tienes esa tensión de querer hacerlo perfecto, disfrutando además de tu última creatividad, que tiene más que ver con quién eres ahora mismo.

En 2009 ya grabasteis otro disco en directo, Al fin vivos. ¿Qué novedades encontraremos en Sold out respecto al anterior?

Son dos momentos diferentes, a pesar de no estar muy separados en el tiempo. Son formaciones completamente diferentes, yo soy el único que está en ambas. El concierto de Al fin vivos fue precioso, y también muy bien cuidado. Este último no solo es un concierto de Asfalto, interviene gente de fuera con invitados muy especiales. No digo que no los hubiera en Al fin vivos, que también hubo algunos, pero no con la relevancia que se le dieron a éste, con nombres como Manolo García, Aurora Beltrán, El Drogas o José Carlos Molina. Casi la mitad de los temas de La Riviera están interpretados por voces totalmente atípicas. En el otro casi todo lo interpretamos nosotros, salvo algunos coros invitados como es el caso de Las Supremas, que son amigas mías de la infancia. Son dos discos diferentes y reflejan dos momentos de la banda. La de ahora es muy potente y con mucha energía, y en el 2009 se buscaba la exquisitez: buenas voces, muy bien tocado… Yo me siento muy orgulloso de los dos.

¿Eligieron los invitados los temas a interpretar o se los propusisteis vosotros?

Los eligieron ellos, por supuesto. Hay una participación muy importante que no es nada relevante, y es la de Mario del Olmo, que canta en la cara b del primer single de Asfalto, el que dio nombre al grupo. Se marchó en 1974 y no había vuelto a subirse nunca, siendo él el que inventó el nombre. Cuando se lo propuse me dijo: “¿Por qué yo? No soy nada importante” y yo le dije “claro que lo eres”. Además quedó precioso el tema.

También se subió otro ex miembro de la banda como es Ritchie Benítez…

Sí, hacía treinta años que dejó el grupo y fue muy bonito. Tanto que en el concierto que vamos a hacer aquí el día 9 de noviembre en Madrid va a volver a repetir, porque el hombre se quedó entusiasmado y la gente con él. Cuando acabó el concierto me dijo que había sido demasiado hermoso como para que no se repitiese nunca más.

¿Pensasteis en algún momento invitar a otros ex miembros icónicos como Miguel Oñate, José Luis Jiménez o Lele Laina?

Miguel Oñate ya participó en el concierto de 2016 en Penélope, tocó los dos días, sí que había estado. Y en cuanto a José Luis Jiménez y Lele Laina, son ellos los que se niegan a este tipo de participaciones. Yo se lo he ofrecido, muchísimas gracias, pero ellos no quieren.

Asimismo ha participado con su saxo tanto en el disco de estudio como en el directo John Helliwell de Supertramp, una de vuestras bandas de referencia. ¿Un sueño hecho realidad?

Sí claro, ha sido un regalo tenerlo con nosotros aquella noche y tener la oportunidad de conocerlo y demás, pero le pongo en el mismo valor que pongo a Molina o a cualquier otro invitado de aquel concierto.

Destacados: “Cuando llevas tantos años tocando una serie de canciones corres el riesgo de poner el piloto automático”

“Cuando acabó el concierto no tenía fuerzas ni para coger una botella de agua”.

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