Si no escuchas música, una parte de ti está muerta

Por Manuel Barrero.

No por repetida deja de ser necesaria la denuncia. Y es que la proporción de mujeres dirigiendo cine es muy inferior a la de hombres. La tendencia está cambiando más despacio de lo deseado, pero ya no hay quien detenga el avance de las directoras. Muy especialmente, dentro del cine independiente, un lugar en el que es más fácil escapar de los patrones imperantes. Entre todas esas autoras que están irrumpiendo con fuerza en el actual panorama audiovisual, encontramos a Ana Lily Amirpour, con la que charlamos tras su paso por el pasado Festival de Sitges.

Y si el mundo de la dirección cinematográfica es un territorio muy masculinizado, qué decir del cine de género, terreno en el que la mujer se hace aún más invisible. Pero también aquí está cambiando la tendencia, y el certamen catalán se preocupa por dar visibilidad a esas voces femeninas que están surgiendo cada vez con más fuerza. De hecho, este año la francesa Coralie Fargeat consiguió el premio a la mejor dirección por Revenge, una furiosa película que se rebela contra la opresión masculina. En esa línea también encontramos M.F.A., rabiosa producción estadounidense dirigida por la brasileña Natalia Leite. Con un estilo muy diferente, pero un contenido similar, la filipina Mouly Surya destacó con Marlina the Murderer in Four Acts, una de las películas más interesantes de la sección oficial. También la española Ana Asensio se enfrenta a la masculinidad tóxica con Most Beautiful Island, un debut de honesta brutalidad.

 

 

El feminismo también está muy presente en el cine de Ana Lily Amirpour, que presentaba la película Amor carnal en una proyección especial. Nacida en Inglaterra, criada en Estados Unidos y de origen iraní, podemos decir que la directora es hija de la globalización. Y esa mezcolanza resuena en un cine ecléctico e influido por múltiples referentes. A sus cuarenta años tiene a sus espaldas una decena de cortometrajes y un par de largos, en los que ha probado con distintas apuestas formales. Nos cuenta cómo elige el modo de afrontar cada proyecto: “He hecho diferente tipo de cosas y creo que depende de lo que cada historia necesite”. En 2014 ya conquistó el Festival de Sitges con A Girl Walks Home Alone at Night, su debut en el largometraje. Una película que vuelve a sus raíces, mezclando el western y el cine de vampiros. Rodada en blanco y negro, muchos vieron similitudes con el cine de Jim Jarmusch. La directora explica: “No me gusta Jim Jarmusch. Quiero decir, está bien, pero no me encanta. No me suelen gustar las películas en blanco y negro. Me gusta La ley de la calle, es mi favorita en ese formato”. Para la autora, el uso de las formas fue una de las cosas más interesantes de trabajar en blanco y negro: “Es increíble, porque todo se vuelve muy gráfico. Todo es blanco y negro, todo es contraste. Entonces dejas de pensar en el color y solo piensas en patrones, luz y oscuridad”.

Un elemento básico en el cine de Amirpour es la música: “Si no escuchas música, pienso que una parte de ti está muerta. Es muy importante. Yo escucho música cuando escribo, y en el set de rodaje la pongo para compartirla con el equipo”. Cuando le preguntamos por su grupo favorito, la respuesta no podía ser otra: “Cambia todo el tiempo. Cada semana escucho cosas nuevas. En este momento estoy con el álbum Curious Palace del grupo Life On Planets. Es una extraña mezcla de acid jazz, música house, un poco de hip hop…es genial”. También en el cine las influencias de la autora son de lo más variopintas: “Cuando era niña veía películas de terror: El exorcista, Freddy, Jason, Noche de miedo, Cementerio viviente… A partir de los 14-15 años veía más películas románticas, como Dirty Dancing. Mi cine es un poco eso, Stephen King que se encuentra con la novela romántica. Me gustan las dos cosas. Por eso me gusta La princesa prometida, tienes ambas. En la actualidad veo de todo. Mi película favorita de los últimos años es Train to Busan. No es solo una película de zombis, es una película que habla del alma, sobre por qué merece la pena estar vivo”. Las dos películas que ha realizado la directora hasta ahora utilizan el género fantástico para hablar sobre temas trascendentes, así que le preguntamos si cree que esa es la mejor forma de abordar estos temas: “Creo que es una muy buena manera, porque en general tomamos cualquier opción que nos permita escapar de la realidad. La televisión, internet, el sexo, la comida, las drogas… Entonces, la fantasía y la ciencia-ficción permiten que nos preguntemos por las grandes cuestiones de una manera segura, e incluso divertida”.

Amor carnal es la película que presentó este año en Sitges, suponiendo un cambio de registro respecto a su anterior film: “Quería hacer un western psicodélico, en el desierto, en medio de la nada, grandes espacios, el cielo azul… y luces de neón por la noche. Como en el Festival Burning Man, que es una de las influencias estéticas de la película”. Estamos ante un trabajo que presenta un mundo post-apocalíptico en el que no resulta fácil sobrevivir. Culturistas caníbales, outsiders desterrados, y en medio del desastre un pequeño oasis llamado Confort, en el que su líder anda rodeado por una guardia formada por embarazadas armadas: “Todas las civilizaciones se crean en torno a cubrir las necesidades básicas. Pero siempre que se encuentra esa seguridad, buscamos distracciones y diversión”. De todas formas, la directora juega con la idea del confort, y ninguno de los lugares que aparecen se presenta como el ideal. Así, la película funciona a distintos niveles como metáfora de la sociedad actual. El film fue comprado por Netflix y se puede ver básicamente en la plataforma, más allá de algunos pases especiales en festivales. Esto nos retrotrae a la polémica que se produjo en Cannes, donde se presentó a concurso Okja, la película de Bong Joon-ho producida por Netflix. El festival francés se plantea excluir en sus próximas ediciones los filmes que no se exhiban en salas comerciales: “Por un lado Netflix es genial, pero por el otro creo que no saben cómo presentar las películas de forma apropiada. Okja fue una de mis películas favoritas el año pasado, pero nadie parecía enterarse de su estreno. Gastaron mucho dinero en ella, pero no había trailers, ni posters… Lo hacen muy bien con series de televisión y documentales, pero no saben cómo lidiar con las películas”. El deseo de Amirpour es claro: “Mi película está hecha para ser vista en cines, pero el mundo es como es. Espero que la gente vaya al cine”.

Nosotros esperamos que Ana Lily Amirpour siga haciendo películas y pueda desarrollar toda esa creatividad desbordante que posee en futuros proyectos.

Entrevista realizada el 8 de octubre de 2017 en el Festival de Sitges.

Fotos: Netflix y Festival de Sitges.

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